Elecciones Venezuela: Impactante cierre de campaña de Chávez bajo la lluvia

KAOS.- “El que no esté mojado, no es chavista”, gritaba una mujer mientras una multitud corría hacia la tarima donde el candidato socialista a las elecciones presidenciales, Hugo Chávez, se dirigía al pueblo, que desde temprano desbordó su amor sobre las calles de Caracas, en el cierre de campaña.

Caracas, 04 Oct. AVN (por Nathali Gómez).- “El que no esté mojado, no es chavista”, gritaba una mujer mientras una multitud corría hacia la tarima donde el candidato socialista a las elecciones presidenciales, Hugo Chávez, se dirigía al pueblo, que desde temprano desbordó su amor sobre las calles de Caracas, en el cierre de campaña.

Gruesas gotas caían sobre las cabezas de quienes este jueves rebasaron siete avenidas capitalinas. Algunos se guarecían bajo árboles, otros bajo pancartas con el rostro de Chávez y otros agitaban con más fuerza las banderas de Venezuela.

El colorido en ningún momento se destiñó con la lluvia, que caía a borbotones. El amor del pueblo se mantenía firme y cálido, a pesar del chaparrón.

“No nos vamos, acá nos quedamos”, repetía una y otra vez un coro de personas, al que se iban sumando cada vez más voces.

Acompañados con las gotas de agua, algunos cuerpos seguían moviendo sus caderas al ritmo del tambor, como si se tratara de un día soleado cualquiera. El calor de la gente parecía avivarse conforme pasaban los minutos.

Quienes se encontraban a lo largo de la avenida Bolívar, más que hablar de solidaridad, la demostraban: paraguas abiertos albergaban a todo aquel que cupiera en ellos.

Un hombre que sostenía uno miraba hacia el este y decía: “Mira el cielo, lo que se viene es fuerte”, mientras incorporaba a una joven que con una sonrisa se metió bajo su cobijo.

Un grupo de mujeres que prefirió guarecerse bajo un techo miraba en una pantalla al líder de la revolución bolivariana, que empapado le hablaba a su pueblo. Una voz femenina decía: “Ay, no, mira cómo esta todo mojadito. Ay, no, chica, vamos a salir, vamos a verlo”. Acto seguido todas empezaron a correr para ver “aunque sea de lejos” a Chávez.

La multitud dejaba fluir en el agua mansa la letra de la canción “Venezuela”, que el candidato de la patria cantaba bajo la lluvia. “Llevo tu luz y mi aroma en piel; y cuatro en el corazón”.

Cuando las gotas, precedidas por un sol picante, empezaron a caer muchos miraban al cielo y decían: “Esto es una bendición” y seguían caminando hacia la tarima donde Chávez estaría.

El cielo repentinamente gris era surcado por globos de colores. Cuando pasó un helicóptero, una inmensa alegría se apoderó de la multitud, que levantaba y agitaba sus manos en señal de saludo.

Una marioneta gigante con una máscara de los diablos de Yare se agitaba un poco antes de que comenzara la lluvia. Un reproducción a escala del satélite Miranda parecía entrar en órbita en plena avenida Bolívar, mientras un grupo bailaba salsa y cantaba a coro: “El amor es una magia… y al fin lo encontré y va creciendo y creciendo…”.

Los papelillos multicolores caían sobre las cabezas, mientras que un sonido de diana preparaba a los presentes para el domingo 7 de octubre, cuando desde la madrugada, el pueblo estará en las calles para obtener, mediante el voto, la victoria perfecta.

Los sonidos de las vuvuzelas estremecía el ambiente de la importante arteria vial capitalina, donde banderas coloridas, en las que podían apreciarse nombres de organizaciones políticas agrupadas en el Gran Polo Patriótico, de estados como Barinas, o de parroquias de Miranda, como Cartanal, eran sostenidas por la marea multicolor.

Cualquier lugar era bueno para tener una mejor perspectiva: copas de árboles, rejas, muros. El pueblo, a quien Chávez “sacó de la oscuridad”, según expresó Julio César Cartaya, habitante de la parroquia 23 de Enero, demostró que el amor es un tizón ardiente que se aviva con el agua.

Las avenidas del centro de Caracas, inundadas del rojo de la pasión y el entusiasmo por Hugo Chávez

Credito: Prensa Comando Carabobo

Chávez cerró su campaña ante una multitud y bajo la lluvia

Ariel Bargach, enviado especial de Telam

El presidente de Venezuela y candidato a la reelección destacó que el país “se levantó y camina”, producto de “una lucha de 500 años” y de una administración que “en 10 años tuvo el maravilloso logro de salvar a la Patria y echar las bases del futuro”.

Además pidió a sus seguidores que estén “listos para defender la victoria” del domingo.

“Chávez no les fallará. Cometí errores. ¿Quién nos los comete? Pero estuve a punto de morir por serle fiel al pueblo. Y voy a seguir siéndolo”, prometió el mandatario ante una multitud que llenó la avenida Bolívar, una de las siete arterias caraqueñas que albergaron las concentraciones simultáneas de cierre de campaña.

Bajo un feroz “palo de agua” -como le dicen en Venezuela a una lluvia intensa y repentina- que lo obligó a “ser breve, por estas circunstancias”, Chávez renovó sus promesas para su eventual nueva gestión, volvió a cuestionar a su principal adversario, Henrique Capriles Radonski, y pidió “una avalancha de votos para abrir el domingo los portones del futuro”.

Desde temprano, Caracas estuvo virtualmente colapsada por la movilizaciones de miles de simpatizantes y seguidores. Una multitud extraordinariamente ruidosa, por las bocinas y cornetas de quienes iban a los actos, y marcadamente festiva, por los escenarios repetidos en distintos puntos, con bandas de música y bailes que se extendieron hasta el fuerte chaparrón.

Cuando más fuerte caía el agua, apareció Chávez sobre el escenario, con una chaqueta negra, para cantar a capella el himno, darle vivas a la Revolución y destacar la existencia una Caracas “desbordada de amor, de patria, de alegría”.

“Hay un solo grito que se escucha: Chávez gana el domingo, porque Chávez son ustedes”, subrayó, y recibió otra ovación.

Después, jugó un diálogo con la multitud, a la que preguntó una tras otra vez quién era “el candidato del odio, el de los ricachones, el del `paquetazo`, el de los corruptos”.

“El majunche”, respondía la gente a cada duda, utilizando el apelativo con que Chávez identificó a Capriles durante toda la campaña.

El bolivariano pidió que “no quede ni un voto afuera” de las mesas el domingo, pidió a los ciudadanos que vayan a votar “temprano, para que al mediodía la victoria sea incuestionable” y prometió darle “una paliza a la burguesía”.

“Ya pasó un tiempo largo en esta batalla. Tiene 500 años. Venimos de la resistencia de los dominados y explotados de siempre. Somos los hijos de (Simón) Bolívar. Costó llegar hasta acá. Y cuando terminaba el siglo XX salimos de una especie de muerte colectiva”, resaltó el mandatario, todavía en bajo la lluvia.

Intercaló en su discurso un fragmento de “Venezuela”, una canción popular, insistió en la idea de que el domingo “se juega la vida de la patria”, cortó una y otra vez su discurso para pedir que nadie se lastime y volvió reclamar atención ante la posibilidad de que “la burguesía quiera desconocer la victoria”.

Después, el presidente redobló sus promesas, y aseguró que si gana, en el 2019, al final de su nuevo mandato, la pobreza “será igual a 0″, no quedará ninguna familia “sin una vivienda digna” y habrá “pleno empleo”.

Para el final, después de su tradicional saludo con “hasta la victoria siempre”, ensayó unos pasos de baile y simuló tocar una guitarra cuando sonó “Chávez, corazón de pueblo”, una canción de Hany Kauam, Omar Enrique y los Cadillacs -sin relación con el grupo homónimo argentino- que suena como cierre de sus actos, y se mostró con parte de su familia.

A varios kilómetros, Capriles Radonski dividió su última jornada proselitista entre Cojedes, Apure y Lara. En su primera parada, reiteró sus afirmaciones de que “el gobierno obliga” a los empleados estatales a participar de los masivos actos de campaña de Chávez.

“Aquí no hay nadie obligado; aquí están los que quieren estar”, afirmó Capriles Radonski aludiendo a sus seguidores; calificó su campaña de “maravillosa”; invitó a los venezolanos a “subirse al autobús del progreso, en el que cabemos todos y va hacia el futuro”; y prometió “hacer de esta tierra, una de oportunidades”.

La campaña cierra para todos los candidatos esta medianoche, y desde entonces solo quedará esperar la apertura de los 14.025 centros electorales, en los que se ubicarán 38.236 mesas, preparadas para recibir a los 18.903.143 venezolanos habilitados para votar. Para entonces, los discursos habrán sido solo eso.

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